Acompañar emprendedores: cuando el camino reafirma el propósito.
Hoy quiero compartir un poco de mi labor como tutora presencial de microempresarios y emprendedores, un camino que ha sido, ante todo, un profundo encuentro con el valor humano que habita en los municipios de Cundinamarca, Colombia. Un territorio donde personas maravillosas crean sus negocios desde la pasión, el amor, el esfuerzo y el sentido, transformando sus historias de vida en proyectos que impactan y dignifican realidades.
Tuve la oportunidad de participar en los proyectos Emprendimiento II y Emprendimiento III de la Gobernación de Cundinamarca, iniciativas lideradas por la Fundación Fénix. Estas experiencias fueron profundamente significativas y marcaron mi manera de enseñar, acompañar y servir. Cada proceso vivido reafirmó, una vez más, mi propósito de vida: amo guiar a otros en espacios de aprendizaje y liderazgo, acompañarlos en el reconocimiento de ese verdadero superpoder que habita en cada ser humano y que, cuando se activa, abre caminos de confianza, crea nuevas posibilidades , crecimiento y transformación.
Municipios llenos de talento, historias y propósito
Recorrer los municipios de Cundinamarca y compartir espacios de formación presencial fue una experiencia profundamente humana. En cada encuentro descubrí seres resilientes, hombres y mujeres que, a pesar de las dificultades, apuestan por sus ideas, creen en sus sueños y construyen negocios desde sus saberes, tradiciones e historias personales.
Allí entendí que emprender no es solo crear una empresa, sino un acto de valentía, de amor propio y de compromiso con la comunidad.
Preparación de pitch: dar voz a historias que merecen ser escuchadas
Uno de los ejes centrales de este acompañamiento junto son mis colegas , fue la preparación de pitch, no solo como una herramienta técnica, sino como un proceso de reconocimiento personal. Acompañé a los emprendedores a:
- Reconocer el valor de su historia y su propuesta.
- Desbloquear su creatividad.
- Identificar y nombrar sus miedos.
- Romper el temor de hablar en público y confiar en su voz.
Cada pitch fue un acto de valentía. Detrás de cada presentación había una historia de fortaleza, sacrificio y esperanza que merecía ser contada con dignidad y orgullo.
Gestión administrativa y liderazgo desde el ser
En los procesos de gestión administrativa, el enfoque fue siempre cercano y práctico, adaptado a la realidad de los microempresarios, respetando sus tiempos, contextos y recursos.
El liderazgo se trabajó desde el ser, promoviendo un liderazgo humano, amoroso y consciente, que reconoce que el verdadero crecimiento de un negocio nace cuando la persona se siente valiosa, capaz y acompañada. Se fortalecieron habilidades como la empatía, la escucha, la responsabilidad y el liderazgo que inspira con el ejemplo.
Acompañar desde la presencia y el corazón
La tutoría presencial permitió crear lazos reales, mirarnos a los ojos, escucharnos con atención y construir confianza. Cada espacio fue un lugar seguro donde el aprendizaje se dio desde el respeto, la cercanía y la humanidad.
Ser parte de los proyectos de Emprendimiento II y III de la Gobernación de Cundinamarca, liderados por la Fundación Fénix, fue una experiencia que marcó profundamente mi vida personal y profesional.
Aprendizajes Hermosos.
Ser parte de los proyectos de Emprendimiento II y III de la Gobernación de Cundinamarca, liderados por la Fundación Fénix, fue una experiencia que marcó profundamente mi vida personal y profesional.
En este camino no solo hubo aprendizajes técnicos. Hubo lágrimas compartidas, silencios que hablaban más que las palabras y momentos de profunda humanidad. Escuchar con atención a los asistentes, sostener sus emociones y reconocer sus historias fue tan importante como cualquier contenido impartido.
Aprendí que ver llorar a una persona que vuelve a creer en sí misma es un acto sagrado, y que acompañar también significa estar presente sin juzgar, con respeto y amor.
Hubo momentos en los que acompañé a los asistentes a conectar con su niño y su niña interior, a recordar quiénes eran antes de que el miedo, el juicio o las dificultades les hicieran dudar de sí mismos. En ese reencuentro profundo, muchos lograron sacar esa lágrima que estaba oculta, reconocer sus miedos y comenzar a vencerlos, entendiendo que la valentía también nace de la ternura.
Además, descubrí que aprender jugando es fantástico. La risa, la espontaneidad y la creatividad abrieron puertas que el miedo había cerrado durante años. A través del juego, muchos lograron expresarse, confiar y descubrir capacidades que no sabían que tenían.
Estas experiencias reafirmaron mi convicción de que en los municipios de Colombia existe un poder humano inmenso, sensible, resiliente y creativo. Emprender no es solo crear un negocio: es sanar, dignificar la historia propia y volver a creer que sí es posible.
Acompañar estos procesos desde el corazón seguirá siendo el centro de mi labor como tutora presencial, porque cuando el aprendizaje nace del amor, deja huellas que transforman para siempre.

Amo mi profesión,
Patricia Suárez Forero
Coach Ontológico-Mater PNL
Administradora de empresas
Esp en SIG